Diferencias entre alopatía, homeopatía, fitoterapia y medicina antroposófica

Tanto en las entrevistas con los pacientes, como en las conferencias, surge la necesidad de aclarar con suficiente detalle las diferencias entre las distintas maneras de comprender el fenómeno de la enfermedad y, por ende, de encarar el proceso terapéutico.

Me parece oportuno compartir una publicación esclarecedora del Dr. Med. Heidrun Breden aparecida en el Reporte 1997 de la Lukas Klinik Arlesheim, Suiza (clínica antroposófica especializada en el tratamiento del cáncer)


ALOPATÍA
(allos, en griego "otro"; pathos, en griego "sufrir" o "enfermedad")
"Tratar las enfermedades con medicinas que actúan en la dirección contraria" podría ser una de las traducciones de este término, acuñado por los homeópatas. La medicina tradicional utiliza esencialmente este principio. Sus bases reposan sobre una concepción mecanicista del ser humano. La enfermedad se expresa a través de trastornos funcionales (síntomas). Se prescribe entonces una medicamento que actúe en dirección contraria. Las inflamaciones son tratadas con medicamentos que inhiban la inflamación (por ej. cortisona), la fiebre con substancias que la hagan disminuir, y se administran substancias antiarrítmicas contra los trastornos del ritmo cardiaco, por citar sólo algunos ejemplos. La medicina no es una ciencia exacta, como la química o la física, y la alopatía no escapa a esta regla. Es, a fin de cuentas, una ciencia empírica como las demás medicinas, con todas las ventajas e inconvenientes implicados.

HOMEOPATÍA
(Homo, en griego "igual, parecido")
El fundador de este enfoque, el médico, farmacólogo y químico Dr. Samuel Hahnemann (1755-1843) se encontraba ensayando en sí mismo la quinina, un medicamento para la malaria, y descubrió que administrado en altas diluciones producía síntomas parecidos a los de la malaria, en individuos sanos, como él. Con justicia concluyó que una patología particular se puede tratar con un medicamento que sea capaz de inducir en una persona sana los síntomas similares. De esta forma nació la célebre regla de la similitud "similia similibus curantur" (los semejantes deberían curarse por sus semejantes).
Este principio se ha demostrado en innumerables casos. En la actualidad se han llegado a descubrir más de 2500 retratos de medicamentos. Ilustraremos esto con un ejemplo sencillo: cortar cebolla hace llorar, enrojecer los ojos, y salir líquido por la nariz. Esto se parece a un resfriado. Si un paciente acude al homeópata con un resfriado agudo, con un flujo acuoso nasal y otros síntomas parecidos a los que ocurren cuando se corta una cebolla (Allium cepa), se le prescribirá, no en su forma pura, sino en dilución homeopática. Hahnemann había observado entre otras cosas, en sus extensas investigaciones, que mientras más se diluye la substancia activa de un medicamento, más potente es su efecto curativo. No empleó el término "dilución" para su método farmacéutico, ya que esto sugiere una acción más débil, sino el término "potenciación" que sugiere un aumento o un crecimiento. Hahnemann habló del efecto "casi espiritual" de la substancia.
El arte de la homeopatía consiste por tanto en poner en paralelo el conjunto de los síntomas físicos, psíquicos y espirituales de su paciente con los retratos de los medicamentos. De esta forma encuentra por comparación el medicamento adecuado y elige a continuación la dinamización apropiada (por ej. una "dilución" más bien baja en el caso de una afección orgánica aguda, y más bien elevada en el caso de una fase crónica o de alcance psíquico.). La homeopatía "clásica" por lo general sólo administra un medicamento a la vez al paciente, en forma de gotas, trituración, o gránulos impregnados de solución. Con frecuencia no se requiere una dosis diaria, ya que es suficiente una dosis única o mensual. Se utilizan muchas plantas medicinales, pero la homeopatía no es una forma de fitoterapia (medicina de las plantas).

FITOTERAPIA
(del griego "medicina de las plantas")
Cuando usted toma una tisana de manzanilla, una cápsula de valeriana, o se hace una mascarilla de pepino, está practicando la fitoterapia. Aquí estamos haciendo uso de la experiencia acumulada en la medicina popular a través de los tiempos. Pero numerosos medicamentos muy eficaces en la medicina clásica también provienen del reino vegetal, como por ejemplo, la digitalina de la Digitalis, la atropina de la Belladonna, o el citostático vincristina (alcaloide vinca) de la pervinca de Madagascar.
La fitoterapia implica el uso de extractos de plantas. En la farmacología moderna, por el contrario, se aíslan las substancias activas, como por ejemplo, la digitalina o la atropina, con el objeto de eliminar las variaciones de composición y por consiguiente los efectos imprevisibles. Esto no es fitoterapia.
La experiencia ha demostrado, sin embargo, que las otras substancias contenidas en la planta también son importantes. De esta forma la convalotoxina del lirio del valle, una planta que fortalece el músculo cardiaco, es cientos de veces mejor absorbida y utilizada si se deja en su medio natural, incluyendo todas las "impurezas", es decir, cuando se emplea la planta completa.
Un medicamento fitoterapéutico, obtenido a partir de una sola planta es siempre una mezcla compleja de muchas substancias, que participan de forma concertada en el efecto del medicamento. Y parafraseando a Paracelso, "la toxicidad de una substancia reside en su dosis". Se pueden observar efectos colaterales indeseables si se toma año tras año el mismo té de hierbas.

MEDICINA ANTROPOSÓFICA
Rudolf Steiner (1861-1925), el fundador de la medicina antroposófica la definía así:
"una verdadera medicina sólo puede existir si tiene en cuenta también un conocimiento del ser humano a través de su cuerpo, su alma y su espíritu".
El médico con orientación antroposófica, trata de interpretar el proceso patológico de forma racional. Con este propósito, utiliza ante todo el saber específico adquirido a lo largo de sus estudios de medicina, incluyendo los métodos diagnósticos (como los Rayos X, los ECG, la TAC, las analíticas, etc.) pero no se conforma con este "diagnóstico orgánico", que sólo pone en evidencia los síntomas de estado de la enfermedad. Para el médico con orientación antroposófica la patología proviene de un desplazamiento del equilibrio entre el cuerpo psico-espiritual y el cuerpo visible. Para sanar, busca en la naturaleza las substancias y procesos que puedan restaurar el equilibrio de ese intercambio entre las fuerzas corporales y las psico-espirituales. También se tienen en cuenta las influencias cósmicas. De esta forma se han descubierto numerosos nuevos medicamentos provenientes de todos los reinos naturales (por ej. metales, conchas de ostras, muérdago) y otros métodos curativos que se adaptan a cada individuo (como las terapias artísticas, los masajes rítmicos,...).
De esta manera, a lo largo de las consultas, el médico que también en lo espiritual debe estar presente, buscará ponerse en lugar del paciente y sentir un destino común entre ambos. En la medida que logre alcanzar esto, mejor podrá concebir la terapia individualizada más justa, la más adecuada. Este proceso, que no se puede reproducir, orienta al "médico interior" y crea para el paciente un espacio donde se puedan desarrollar sus fuerzas de auto-curación.
La medicina antroposófica no busca sólo ampliar la medicina tradicional, sino también la homeopatía clásica. No sólo se limita a la compilación de las reacciones a los medicamentos administrados (verificación de los medicamentos homeopáticos). También hace uso, por ejemplo, de inyecciones y aplicaciones externas (compresas, baños, pomadas) y a veces prescribe varios medicamentos. Además coloca en paralelo las terapias artísticas (Euritmia curativa, pintura y escultura terapéutica, musicoterapia y terapia por expresión oral) que se consideran indispensables para la curación integral del ser humano.

Contacto: consultas@drgrines.com.ar




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