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Mi camino hacia la Antroposofía
Soy hijo de padre farmacéutico.
La casa de mi infancia estaba separada sólo por una puerta de la farmacia de mi padre(farmacia que mi padre aún en la actualidad lleva adelante)
Atravesar esa puerta implicaba entrar a un mundo distinto: El mundo de una farmacia de un barrio , en la Provincia de Buenos Aires, hace treinta años….
Por allí, por ese mundo rodeado de estantes repletos de medicamentos , pasaban las historias de los vecinos.
Historias de enfermedades, de tratamientos, exitosos o fallidos.
Cada una de esas historias iba siempre acompañada por el relato de un padecer, que no sólo era del cuerpo:
Un conflicto familiar, afectivo, la pérdida de un ser querido, problemas laborales o económicos. Ese era el contexto que acompañaba esas historias de enfermedades.
En ese mundo transcurrió mi infancia: un mundo de gente relatando historias de vida, y el infaltable pedido de consejo al farmacéutico del barrio:
"¿Será bueno este medicamento?"
"¿Me hará bien lo que me recetó el médico?"
"¿Ud. qué opina, este remedio me curará?"
Años mas tarde, adolescencia mediante, la rebeldía juvenil me llevó a una abierta oposición al uso de medicamentos alopáticos. Conocí la Homeopatía y encontré la excusa perfecta para confrontar con la alopatía.
Mi fascinación por la mirada profunda del Ser Humano propuesta por la homeopatía me llevó a estudiar Medicina, ya con el objetivo claro de ser homeópata.
Mis primeros años de profesión conservaron la aparente polaridad: Por la mañana trabajaba como clínico interno en un sanatorio; por la tarde me desempeñaba en mi consultorio como Homeópata Unicista.
Pasé por la ortodoxia homeopática, lo cual me enseñó a valorar y conocer los aspectos profundos del Ser Humano.
La práctica de consultorio fue gestando vínculos muy profundos con pacientes y familias, mientras internamente crecía el impulso por profundizar el conocimiento de los aspectos anímicos y espirituales de aquellos con quienes compartía el camino hacia la salud.
Allí aparece la Medicina Antroposófica: Un nuevo lenguaje, un nuevo pensamiento, nuevos intentos por comprender la enfermedad como expresión de lo profundo del Ser Humano. Un nuevo encuadre filosófico que nos permite entender la enfermedad desde su profundo significado espiritual, a la luz de la biografía del paciente, para emprender así, un camino en el cual el propio paciente es protagonista activo de su proceso curativo y el médico es un colaborador en este proceso.
Como médico con Orientación Antroposófica cuento con 2 grandes recursos:
- El encuentro profundo con el paciente, como elemento imprescindible para emprender, desde la conciencia, el camino de la sanación.
- Las sustancias de la naturaleza(minerales, vegetales o animales), dinamizadas por el método antroposófico, que permite activar la esencia de estos elementos naturales para despertar la potencialidad curativa que se halla en el interior de todos los Seres Humanos.
De esta manera transitamos médico y paciente un camino que permite ir deshilvanando, desde la conciencia, el modo en el cual se fue generando el estado patológico, para intentar una verdadera transformación interna, eje de cualquier proceso curativo profundo.
Contacto: consultas@drgrines.com.ar
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